domingo, 16 de diciembre de 2012

Ninguna antorcha se enciende a sí misma

















Ninguna antorcha se enciende a sí misma


Algo grande está por pasar. Lo sientes venir. Destellos de tu flor espiritual comienzan a hacerse presentes con mayor frecuencia. Has confiado contra viento y marea en tu propia estrella, y has hecho bien.

Primero estabas ciego y no sabías dónde estabas parado. Luego abriste los ojos y viste que estabas en una prisión. Escapaste de la prisión, pero aún permanecías en el exilio. Ahora vas a reclamar por tu trono, tu lugar en el Reino.

Nadie comprende hoy en día el libro del Apocalipsis porque casi nadie llega hasta estas instancias evolutivas. El Imperio Instintivo está herido de muerte y comenzó a largar pus. Las puertas del Cielo de tus Centros Superiores se abrirán para siempre, y podrás entrar y salir al igual que los ángeles. Y la llave que abre estas puertas es la humildad.

Ya te conoces a ti mismo, y ahora vas en busca de tu origen divino. Tu origen real, el origen de la casta espiritual a la cual perteneces. Tu lugar en las estrellas.

Nadie de nosotros pertenece a la Tierra. La raza humana tiene origen cósmico, y la que vive en este planeta es la resultante de la mezcla de varias genéticas estelares cultivada para un propósito bien definido. Y el espíritu que fue destinado a animarlas procede de las esferas más altas. Haber nacido en este planeta es una prueba de fuego que pocos ángeles se atreven a experimentar.

Ya no necesitas del gremio en el cual trabajabas para construir la Catedral, pero que no lo necesites no significa que tengas que abandonarlo. Sabes que has de ayudar a los que todavía no terminaron de construir la Catedral, porque el Servicio es lo que garantiza la permanencia. Y además verás cómo a partir de ahora tu principal inspiración y felicidad será ver el crecimiento de las flores que antes considerabas ajenas.

Ya soltaste el sistema de creencias con el cual pudiste construir el Ser. La Catedral ya está concluida, y los andamios deben retirarse, pero ahora tú debes vivir en la Catedral e invitar allí a todos los que quieran venir a visitarte.

Somos extremadamente especiales, y tu madre no lo sabe. Somos Divinidad. Somos la Luz que se trasluce en el barro.

Así como tu luz fue encendida desde afuera ahora tú debes ser la luz que deba encender otras antorchas.

Porque es Ley Cósmica que ninguna antorcha se enciende a sí misma.

 Adrián M.



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domingo, 2 de diciembre de 2012

Recuerdo de sí, boletín de diciembre de 2012


Diciembre de 2012












¿Cuál es el sabor de la realidad?



Cada momento es nuevo.  Captamos esto cuando estamos presentes.  Este fino borde afilado de la presencia nos separa del pasado y del futuro.  ¿Qué nos puede ayudar a quedarnos en este borde y a permanecer despiertos?


En el mundo natural al que pertenecemos, ningún árbol pájaro ni aliento de aire permanece sin cambios de un momento al siguiente.  De manera similar estamos en un flujo, con distintos humores y deseos que dominan y agitan nuestra atención.  Observar nuestra multiplicidad puede crear la tensión necesaria para permanecer despierto, la lucha entre el “sí” y el “no” que Gurdjieff encontraba tan vital.

“Sin lucha, ningún progreso ni resultado.
Cada ruptura de un hábito produce un cambio en la máquina.”
Gurdjieff, Visión desde el mundo real

Ponerse un propósito es una buena manera de vernos: nuestras distintas partes y nuestros intereses divergentes.  Podemos ponernos despertadores simples que nos despierten, como comenzar el día con un esfuerzo por dividir la atención, evitar azúcar o una segunda taza de cafeína o estar presentes a cada llamada telefónica. Un propósito resalta nuestra falta de unidad y nos sacude cuando lo recordamos.  Pues el trabajo sobre la consciencia es también trabajo sobre la voluntad –en el que debemos negarnos lo que no pertenezca a nuestro propósito– y unidad, donde reunimos lo que nos rodea, aquí, ahora.

¿Dónde vas cuando te abandonas?” Bernardo de Clairvaux

Regresar al punto de atención es el primer paso.  Mientras que un estudiante del Cuarto Camino pueda desarrollar herramientas para comprender su mundo interno subjetivo, es el mundo real lo que finalmente nos atrae cuando estamos listos.  La realidad nos oprime, volando nuestros preconceptos con la carga del instante presente. 

Al ser testidos de la realidad del momento presente, podemos permanecer en el punto de atención. 

La realidad es a la vez tocada por el tiempo y está más allá del tiempo y, estar presentes a un momento en el tiempo, es la puerta a la realidad.

“El fuego por el que se logra la fusión se produce por ‘fricción,’ la que es a su vez producida en el hombre porla lucha entre el ‘sí’ y el ‘no.’ Si un hombre da paso a todos sus deseos o los complace, no habrá lucha interior en él, ni ‘fricción,’ ni fuego.   Pero si, en nombre de lograr un propósito definido, lucha con los deseos que lo estorban, entonces crea un fuego, que gradualmente transforma su mundo interior en un todo único.”
                                                                               Peter Ouspensky, En busca de lo milagroso


Rowena L.
 



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