sábado, 23 de febrero de 2013

CAMBIO DE DIRECCIÓN (URL) DEL BLOG

Queridos amigos:

Como se puede apreciar, la dirección del blog ha cambiado desde hugo44f.blogspot.com.ar a la actual de  

centrodebuenosaires.blogspot.com.ar.

Para quienes lo visitan de tanto en tanto, por favor, actualicen su marcapáginas.  Gracias,

Hugo F. - Centro de Buenos Aires

viernes, 15 de febrero de 2013

PROPÓSITOS

Campo profundo del telescopio Hubble


La imagen de arriba muestra un pequeño arco –equivalente a 24 millonésimos del cielo visible– en dirección a la Osa Mayor y, cuyos casi 3000 objetos fotografiados son galaxias como nuestra propia Vía Láctea o más grandes.

La imagen de abajo, en cambio, muestra una galaxia entera y la diferencia entre los puntos de arriba y los de abajo, es que los de abajo ya no son galaxias, sino estrellas:

Galaxia Pinwheel (Molinete)  


Todas las escalas nos muestran la multiplicidad en la creación.  Si nos fuéramos a una escala microscópica, una escala poblada de seres vivos en cantidad quizás mayor que la que muestra la tierra entera (que tal vez sea solo un ejemplo entre muchos pero que, por ahora, nos es el único ejemplo conocido), veremos la multiplicidad manifestarse en los millones de células espermáticas que los machos del reino animal ponen a disposición de la naturaleza en cada una de sus experiencias sexuales, células que, en general, bien podrían equipararse a los puntos que muestran las fotografías anteriores.

La humanidad está recién aprendiendo los rudimentos científicos como para comenzar a descubrir la inmensidad del cosmos que ilustra la primera fotografía.  Recién comienza a conocer la existencia de planetas más allá del sistema solar y no conoce aún vida extraterrestre.

Es muy posible que llegue el día en que la conozca, pero, aún así, es seguro que tal vez no sea el plan del Creador que –dentro de lo que el hombre puede reconocer como vida– esta manifestación no sea  un fenómeno que aparezca en todas partes.

Si vamos al plano psicológico, esta antigua ilustración de un semanario nos muestra cómo cada ser en ella, tiene un pensamiento que lo ocupa en el momento presente.  Momento que al dar paso a uno nuevo, también dará oportunidad de manifestarse a otro pensamiento, cadena esta que puede prolongarse toda la vida.

Ilustración de los muchos 'yoes' en The Newyorker

Si se puede ensayar un propósito para esta manifestación de multiplicidades, se puede ver de inmediato que el caso de las células espermáticas nos muestra un indicio: su finalidad parecería ser la unión con su contraparte femenina para generar un nuevo individuo de la especie de quienes le dieron origen.

Seguramente, cada criatura viva tenga una vida con sus esperanzas, metas, etc. Pero, por supuesto, sería muy difícil que uno de estos microorganismos tuviera noción alguna de esta meta real, que, al fin, involucra su completa muerte como tal cuando se integra para coparticipar de la formación de un nuevo ser de otra escala, un feto.


En el campo psicológico también cada pensamiento tiene esperanzas y metas, pero es muy posible que no pueda más que solo vislumbrar una meta real que está mucho más allá de su comprensión.  Esta incapacidad de ver una meta que está en una escala distinta, sin embargo, puede ser  un impulso inicial.

Dentro de los momentos ordinarios, la consciencia se limita al objeto de un pensamiento y solo dura lo que  dura este pensamiento, es decir, pocos segundos.  Como lo destacaba Ouspensky, “Cada pensamiento, cada sentimiento, cada sensación, cada deseo, cada gusto y disgusto es un ‘yo.’ Estos ‘yoes’ no se conectan ni están coordinados de ninguna manera.” (Teoría de la evolución posible del hombre, pág.12). 

Pero, como muestran ciertas ilustraciones, otra condición puede existir:
 

El Buda controla a Mara

En esa condición, el hombre es capaz de tener estados donde la consciencia es más elevada, donde los muchos ‘yoes’ están controlados y donde existe una tendencia a la unificación del propósito.  Solo haciendo los esfuerzos necesarios podrá verificarlo y, tal vez, encontrar un sentido al mundo de multiplicidades en el que vive.


Hugo F. 

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viernes, 1 de febrero de 2013

Recuerdo de sí, boletín de febrero de 2013





















El jardín entre la tierra y los cielos

La consciencia es expansiva y, cuando es suficientemente potente, agranda el corazón y unifica los sentidos en el Tercer Ojo. Con consciencia, todas las cosas son posibles, en todas partes, en cualquier momento. De esos momentos de consciencia uno renace, volviéndose otro Adán o Eva, una creación de origen consciente y los guardianes del primer jardín.

"El estado silencioso, sin aroma, de la presencia contiene el principio ilimitado de los cielos y la tierra.”
Wang Yangming

Este rol de guardián revela la conexión con un origen consciente. Una jerarquía inesperada, en lo que lo superior en uno sirve a lo celestial en nombre del despertar, cuando, en un nivel terrenal, cultivar el jardín es la propia responsabilidad. El jardín es una contraparte, un reflejo de la naturaleza humana y de su jerarquía de lo terrenal, lo humano y lo divino. Cultivar lo más elevado en uno mismo puede tomar muchas formas, a través de ideas, belleza, visiones, intuiciones, etc. La mayoría de los seres humanos “quiere” algo que a su vez los cultive, aunque este “querer” pueda corromperse, de manera que suplante al deseo de despertar y vele al Tercer Ojo de su origen.

“¿Quién puede ir más allá de los enredos del mundo y sentarse conmigo en las nubes?”
Hanshan

En la tríada de lo terrenal, lo humano y lo celestial, el equilibrio de fuerzas siempre está cambiando y la revuelta del ser inferior es siempre parte necesaria. En el mito egipcio, Seth es la contraparte divina de Osiris, engañándolo para que muera, muerte de la que luego este resucita. La mitología nórdica nos habla de Locki, el divino impostor y asesino de Baldur, el Dios de la luz. Así, mientras que la caída de Adán y Eva muestra la ingenuidad humana y la debilidad por lo novedoso, también describe la tensión en vivir entre la tierra y los cielos, en vivir entre el ser inferior y un brillante Tercer Ojo. Sin consciencia, separados de su derecho de nacimiento, los seres humanos son extranjeros en la tierra. Con consciencia, un ser humano tiende al jardín y cultiva el árbol de la vida.

“Mirando la montaña y el  cielo, de repente me di cuenta de que soy parte del paisaje.”
Maestro zen



Julian B.



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